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Publicidad con Causa

por Cultura de Comunicación

Como muchos ya sabréis, el jueves pasado se  celebró en Barcelona la 9ª edición de Publifestival, un festival internacional de publicidad y marketing que reconoce a proyectos, campañas y profesionales que han destacado en este último año.

Seguramente os preguntaréis por qué he elegido hablar de este festival y no de cualquiera de los numerosísimos que se celebran en todo el mundo, algunos de ellos cita obligada del sector. Festivales como El Sol, con nada menos que 30 ediciones a sus espaldas o Cannes, indiscutida meca de cine, acaparan comentarios y “comidillas” del sector y, desde luego, es un gustazo disfrutar de los spots que se presentan en cada una de sus ediciones: pequeñas joyas del séptimo arte que son el bocado perfecto para cualquiera -profesional o no- que disfrute con el cine y/o la publicidad.

Sin embargo, Publifestival ha llegado para premiar algo más: por supuesto, el talento, la creatividad, la calidad de la historia o una manufactura impecable puntúan al alza; pero es su carácter social, su especialización en esas campañas que nos tocan el corazoncito –o no- pero que nos hacen más humanos acercándonos a la realidad, lo que lo convierte en un encuentro profesional diferente y lo me ha hecho detenerme a pensar un poco más en “qué hacen” la publicidad, la comunicación o el marketing… eso que, estando ahí, no se ve.

Desde fuera de la agencia es relativamente sencillo ver que hacemos spots, campañas, eventos, piezas de marketing,… “bonitos”, “originales”, “creativos” (esa palabra tan amplia como difusa) y a menudo la valoración se queda ahí, en la punta del iceberg.  Pero el potencial de la comunicación, es enorme  – cada vez son más los “fieles” de esta religión a pesar de la crisis y otras cuestiones que darían para otro post (como mínimo) - y tiene el don de contribuir a cambiar las cosas. Eso es lo que reconoce Publifestival: el valor de contar las cosas, de cómo, dónde y con qué recursos se acercan al público; que a veces necesitamos “ayuda” para ver la realidad y que este cambio de perspectiva marca la diferencia.

Hay iniciativas maravillosas, en las que una idea realmente cambia la realidad; una de mis favoritas es la campaña “Pastillas contra el dolor ajeno” para Médicos sin Fronteras. Una idea brillante en su concepto: “no puedo llevar las pastillas a quienes las necesitan pero puedo tomármelas yo para que ellos se curen” ¡simplemente genial!  y un éxito rotundo en el logro de su objetivo de captación de fondos –nada menos que 5 millones de euros, sólo en España- para esta ONG.

Esta campaña ha convertido a su creador, Jorge Martínez, en un referente de la comunicación social en España y, en mi opinión, también ha cambiado el discurso del tercer sector. Hace poco más de un año comentaba en una entrevista que “Las ONG tienen que hacer pensar a la gente que pueden hacer algo”. Una frase muy corta y en apariencia muy sencilla, como ocurre siempre con las ideas más brillantes: una vez que las oyes, parecen evidentes, pero detrás hay un cambio de paradigma, una forma nueva de articular no sólo la comunicación sino la propia acción social, que a muchos nos ha hecho reflexionar. Y éste era el objetivo, ¿verdad?

Iniesta, Estopa, Javier Bardem, Pastillas contra el dolor ajeno Fuente: creatividads.com // pastillascontraeldolorajeno.wordpress.com // lafotomania.wordpress.com